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1 año / 1 year

8 Nov

Hoy se cumple un año de viaje. / Today’s the 1st anniversary of the trip.

Vamos a celebrarlo: / Let’s celebrate:

 Normalmente, suelo dar las gracias a la gente que ha estado apoyándome desde casa. Pero hoy necesitaba incluir en esta pequeña celebración a toda esa gente que es nueva en mi vida. Porque ellos (y muchos otros) son los responsables de que esta experiencia esté valiendo aún más la pena. Me faltan palabras para agradecer que nuestros caminos se hayan cruzado.

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Usually I say thanks to all the people who is been supporting me from back home. But today I needed all the new people of my life to be a part of this little celebration. Because they (and many others) are responsible for this experience being even more worth it than it was by itself. No words enough to explain how grateful I am to have crossed paths with you.

Traducción del vídeo:

08/11/11

Hoy hay algo que celebrar. Porque hace exactamente 365 días, mi aventura empezó.

“Un año”. Suena como untiempo muy largo. Pero gracias a todos aquellos que me encontré por el camino y que estuvieron a mi lado, se siente corto. Y MARAVILLOSO.

Algunos estuvisteis en mi vida por unas horas. Otro spor varios meses. Pero, sin excepción, todos me disteis AMOR.

Amor por lo que estoy haciendo. Amor por la vida que estoy viviendo. Amor por la decisión que tomé. 

Y también me disteis historias, aventuras, experiencias y risas. Fuisteis FAMILIA.

Y como ya sabéis, los cumpleaños están para celebrarlos con la familia.

Helenita, Garick &Stephanie, Karina & Mark Z., Marty K., Nana, Stevie, Jay (Tronco), Nans, Steve & Kat, Marcel, Jessie, Lisa & Mark & Samuel, Dennis & Cathy, Tricia & John, Remi, Ricky & Pep, Laura O, Matt & Roxy & nuestro querido Mr. Kinza, Terence & Marina, Ayana, Adam (Totos), Ceallaigh, Katy, Rose & Maka, Rosa, Lea, Gore. My familia en Melbourne: David & Vin & Tui & Grandpa Jon. Simon, Kaylea, Robbeh, Marty O, Adam (dientecito), y mi orange favorita: Jarrod. Emily, Nevan, Ange, Scott, Aida, Garth, Keith & el increíble Ollie. Caedyn, Leonie, Julia & Sue & Grandpa Lemon. Björn, Yasmin, Ade, Patrick, Angelika, Miki. El equipo de Halong: Felipe, Carlitos, mis Antonias Ricardo & Pedro, Tom (melón) y Leor (jamón), la Nuri, mi querido Isaac. Y por supuesto, quien fue mi otra mitad por 7 meses, Laura. 

Estoy celebrando este día conmigo misma, pero no estoy sola. Os tengo a todos en mi corazón.

Muchas gracias, y Feliz Cumpleaños.

Diarios Vietnamitas, Vol.6

21 Oct

Para despedirme de Vietnam, tengo que hablaros de Hanoi, su capital.

La ciudad donde el tendido eléctrico provoca, cuanto menos, inseguridad desconcierto,

Donde al salir o caer el sol todo el mundo se vuelve loco por hacer ejercicio (¿será ese el secreto de su longevidd?) alrededor de los lagos o frente al mausoleo de Ho Chi Min,

 

O donde ver una bicicleta es siempre un espectáculo,

Es también la ciudad del Templo de la literatura (primera facultad del país), de las pagodas,  la ciudad donde pasear apretujado por el mercado nocturno, donde disfrutar (o echarte una siesta) en el teatro viendo las marionetas acuáticas, o en la que puedes ir a un restaurante y encontrarte un perro laqueado en la parrilla.

Pero sobre todo, es la ciudad donde, después de 11 meses, recibí un kg de jamón, salchichón y chorizo ibérico, una Cuore y una bolsa de pipas churruca. ¡Mis padres y mi tía vinieron de visita! Fueron sólo dos días juntos, que a todos nos supieron a poco, pero que a mi por lo menos me cargaron las pilas de energía positiva.

Aquí le dijimos adiós a Isaac tras un mesecito viajando juntos. Le deseamos lo mejor en su nuevo trabajo en Malasia, le mandamos saludos para las tortugas y Nurita y yo nos subimos en un autobús en dirección a Laos. Le echaremos de menos, pero se merece el trabajo 🙂

Jumpin in Hanoi

Nos quedamos solas ante el peligro. Pobrecitos laosianos,…

Permitidme un excurso…

7 Oct

Una de las peores cosas que tiene viajar es toda esa gente a la que echas de menos.

Pero por el contrario, todo Ying tiene su Yang, por el camino vas haciendo grandes hallazgos. Y en estos 11 meses de viaje (que se cumplen mañana) he coleccionado muchas experiencias y algunos AMIGOS.

Uno de ellos se ha currado este vídeo para rememorar los días que pasamos juntos en Melbourne.

En él podéis ver parte de esa ciudad que me encandiló y me atrapó por 2 meses, y a algunos de los responsables de que eso sucediera.

Thank you Jarrod, that’s just awesome! Things like that make the whole trip worth it. As I said, you’re the best Apple ever 🙂

Diarios Vietnamitas, Vol.2

4 Oct

El Delta del Mekong es uno de esos sitios que justifica por sí mismo la visita a Vietnam.

Empiezo por los contras: Hay que hacerlo en una excursión organizada (o gastarse muchísimo dinero, lo cual no es una opción dado nuestro budget). Y en Vietnam, tienen tours para todos pero una vocación de servicio nula. Así que te sientes un poco “ganado”, pero es el precio que hay que pagar por disfrutar de estas experiencias irrepetibles. ¡Ok, haremos el esfuerzo! 🙂

El tour por el delta del Mekong incluye navegar por el río Mekong haciendo “paraditas técnicas”, o como decimos nosotros, “ir a casa del primo” ya que siempre te pasan por la tienda al final. Pero aún así, ver como hacen el caramelo de coco, el papel de arroz o ir a los centros de discapacitados (por consecuencias de la guerra) que hacen piezas de artesanía es bastante interesante.

También te pasean en un Bambu Boat, una especie de canoa por la que te hacen una ruta por los canales del río. Te plantan el gorro tradicional en la cabeza, agarran los remos, y ¡venga!  ¿Sabes “El tren de la Bruixa”? Pues igualito pero con mosquitos 🙂

También te llevan a ver cocodrilos, y te enseñan los cantos tradicionales. Si queréis ver el vídeo, que sea bajo vuestra propia responsabilidad. Luego no me vengáis pidiendo explicaciones. Lo mejor de todo, encontramos a un posible malo-malote de cualquier película de Tarantino. No me digáis que no os lo imagináis sacando un revólver del banjo y liándose a balazos?? (aunque con los alaridos de sus compañeros, casi se lo agradeceríamos y todo…)

Señor Tarantinesco

La excursión incluye (todas son prácticamente iguales) una noche en Can Thó, un pueblo a orillas del río Mekong. Como la cena era por libre y estábamos un poco cansados del “para aquí, foto foto foto, sube al barco y vuelta a empezar” nos aventuramos a explorar el pueblo y acabamos cenando en un sitio muy local donde probablemente no había comido un blanco en la vida. Pedimos la cena por señas, apuntando con el dedo lo que queríamos, y aún así nos trajeron lo que quisieron ellos. Y en la mesa de al lado, teníamos a un grupo de 6 maromos revolucionados. Uno de ellos me tiraba cacahuetes  (creo que intentaba hacer colarlos en mi canalillo), nos invitaban a chupitos de “vietnamese whisky” que nunca supimos lo que es, y nos compraban bollos dulces en las vendedoras ambulantes. Momentazo.

 

Al día siguiente por la mañana, despertarse prontito para disfrutar del momento estrella de la excursión. El mercado flotante. Y ahí les perdono que me hayan llevado a golpe de silbato. Viendo cuadros así, lo demás no importa. Me siento afortunada de poder convertirme en “espía” de la vida de esta gente, poder observar como viven, como lavan sus platos o compran su fruta. Y como siempre, no se me ocurren las palabras para explicároslo. Suerte que mi cámara es mucho más elocuente que yo.

Os dejo con un cuento: A la mayoría de los barcos les pintan ojos en la proa. ¿El motivo? Antiguamente, estaba muy extendida la creencia de que el Mekong estaba habitado por monstruos (una serpientes de 9 cabezas y otros bichitos adorables), y que los barcos tuvieran ojos ayudaba a la tripulación a navegar, y a divisar los peligros que acechaban en las aguas. Y también pensaban que, si la serpiente veía esos grandes ojos mirándola desde arriba, creería que, en lugar de tratarse de un barco, era un monstruo mayor que ella.Y con ello, los tripulantes del barco estarían a salvo.

Me encanta.

 

 

East Bali

31 Ago

Pues si, llegamos vivas. Aunque tras un total de 26h de viaje (las 2 últimas hacinadas en el bemo que veis arriba) estábamos hechas un cuadro.

Por cierto, la que os saluda en el vídeo es Angelika, una chica alemana con la que llevo viajando ya varios días. Es un amor, y tenemos muchas cosas en común: trabaja en publicidad, vivió en Barcelona, ambas medimos 174cms y tenemos el pelo igual. Y desde que empezamos a viajar juntas, la pregunta más oída (mínimo una vez al día) es: ¿Are you twins?
Vale que tengamos un aire, pero no se yo si dá para tanta confusión.

¿Are you twins?

A lo mejor a los indonesios les pasa como a nosotros con los chinos, que los vemos a todos iguales y si nos dicen que son familia nos lo creemos. Nosotras les contamos que somos primas y así se quedan tranquilos.

Pues eso, que mi Twin y yo llegamos a Padangbai tras un viaje interminable y nos alojamos frente a la playa. El pueblo es muy turístico, aunque está geográficamente muy bien situado. Allí nos relajamos en la Blue Lagoon, descansando para nuestro viajecito que teníamos en mente.

Al día siguiente dejamos las maletas en el hotel (por unos 30 céntimos al día) y alquilamos un par de scooters. Con ellas emprendimos rumbo hacia el norte de este lado de Bali. Candidasa, Amlapura, Tirta Gangga… Hacia mitad del recorrido el camino ya estaba totalmente flanqueado por arrozales de verdes imposibles, que puedes admirar desde los muchos warungs que salpican el camino.

rice paddies

Visitamos un par de templos, a destacar el Pura Lempuyang, que desde su elevada posición nos regaló unas vistas espectaculares al valle del Mt. Gunung Seraya.

Pura Lempuyang

Pasamos la noche en Amed, un pequeño pueblo de pescadores con mucho ambiente (muy local). Desde allí, por la mañana, nuestras motos nos llevaron por el camino de la costa atravesando otras pequeñas y encantadoras playas a rebosar de barcas pesqueras.

Amed Coast

Acabado el camino de costa, que es bonito pero tampoco hay mucho que hacer, teníamos aún medio día por delante. Así que a la altura de Amlapura nos desviamos hacia el interior. Y eso se convirtió en uno de los road trips más bonitos (y más recomendables) que he hecho hasta el momento. Y en mi parte favorita de Bali, si me permitís decirlo. En ese trayecto recorrimos dos “scenic routes“: La que va de Bebandem hasta Rendang (aunque no la completamos) y la Sidemen Road. Lo que nos encontramos es difícil de explicar con palabras.






Recibí tantas sonrisas en el camino que me contagiaron, y llegué de vuelta a Padang Bai con dolor en las mejillas. 100% recomendable. (El road trip y sonreír).

On the Road again: La East Coast

28 Jul

Las 3 últimas semanas he estado ocupadísima perpetrando el enésimo Road Trip de mi viaje. Está a puntito de acabarse, pero llevo ya 5000 kms recorridos por la costa Este del país.

El recorrido empezó en Cairns. Para marcharme de allí, como no quería hacerlo en avión y no estoy muy a favor de los autobuses de backpackers, puse un anuncio en CS buscando a alguien con coche que necesitara un travel buddy para bajar hasta Sydney. A las pocas horas contacté con Ange, una americana de ascendencia latina que tiene un coche y quiere a alguien para compartir gastos de gasolina. Así que sin pensarlo mucho, el mismo día de la llamada, meto todos mis trastos (que no son muchos) en la mochila y me encuentro con mi nueva compañera de aventuras.

Con Ange me paso una semana de lo más loca. Visitamos Mission Bay, Airlie Beach, Charters Towers, Hughenden, Rockhampton, Howart y llegamos hasta Brisbane. En esa semana nos adentramos en el Outback australiano, dormimos en el coche, vemos playas maravillosas, descubrimos rincones mágicos de la geografía australiana, nos quedamos “atascadas” en la carretera, compartimos una fiesta con aborígenes, conocemos a un carnicero con doble vida, vemos koalas, y vacas, y lagartos, y cassowarys, y canguros, y wallabies, y wombatts. Y nos lo pasamos en grande, así resumiendo.

Con Fabi (CS) y Ange, haciendo el mico en Charters Towers

A la entrada de New South Wales, y tras una espeluznante noche en el Bogan Palace, me despido de Ange. Por temas de papeles tiene que salir del país, pero yo me quedo con el coche para bajarlo hasta Sydney, donde vive su hermano.

En Brisbane (o como la llaman aquí, Brissie) disfruto de la compañía de Garth, uno de los CSers más majos que me he encontrado hasta el momento. Y de Aida, catalana amiga de amigos a la que he tenido la suerte de conocer en Australia. Vemos más koalas y más canguros y  más de todo. Y disfruto de los museos y de los bares y de la vida de la ciudad. No es una ciudad para visitar (te la acabas en 2 días) pero no cuesta nada imaginarse a una misma viviendo aquí. Me la apunto en la lista de posibles opciones, por si algún día me aburro. 🙂

Tras 4 días allí me traslado hasta Byron Bay, uno de los puntos clave del país. Ciudad de hippies y de surferos. Y de hippies-surferos, que es híbrido bastante interesante. Claro, yo no soy ni una cosa ni la otra, pero no pasa nada porque de nuevo me encuentro con una gente maravillosa (gracias Keith & Ollie) con la que disfruto como una enana de las maravillas de este pueblo. Y de sus puestas de sol, y del estilazo de los skateboarders, y de botellas de vino frente al fuego (porque hace rasca, no os creáis). También hago alguna excursión por la zona. Visito Nimbin (ciudad de yonkarras, de verdad) y las Minyon Falls (hiking de 4h, en el que hay que cruzar arroyos y escalar rocas y todo! Estoy hecha una chirukera!!). El clímax de Byron llega un jueves, cuando descubro que he sido ilegal en Australia durante 24h y tengo que echar a correr hacia Brisbane otra vez para ver a los de inmigración… Divertidísimo vamos, sobretodo los 260$ que me toca pagar, pero ya está solucionado. Ains.

Modernos y Skateboarders

Como ya viene siendo tradición me doy cuenta de que es el momento erróneo del año para visitar esta parte del país. La East Coast hay que vivirla en verano. Así que hago un pacto conmigo misma, y a Dios pongo por testigo que voy a volver a Byron, me voy a hacer unas mechas (para camuflarme con los locales) y me voy a poner a cabalgar las olas con una tabla que me combine con el bikini. He dicho.

Tras Byron paso unos días en Port Macquarie, pueblo muy muy tranquilito del que lo único destacable es la maravillosa familia que me acoge, y llego hasta Newcastle. Aquí estoy ahora, en casa de Caedyn (CSer con superpoderes) a un par de horitas en coche de Sydney. Así que parece que los días al volante están llegando a su fin. Y los días en este país también, porque frente a la Opera House me va a tocar despedirme de Australia.

Se van cerrando etapas, aunque cada día me planteo si realmente se está acercando o no el final del viaje. Ay, mejor no lo pienso mucho que se me desalinean los chakras y los traigo muy en su sitio después de los días en Byron. Así que en lugar de ponerme pensativa, mejor os dejo con un consejo: Venid a Australia (a poder ser en verano) y recorredla sobre ruedas. Ni un centímetro de sus carreteras tiene desperdicio.

atardecer de colores

la cerveza de los hombretones

Tipo Duro

la genista australiana

Gasolinera

De camino a Charters towers

Aussie road

27 primaveras

14 Jun

Ayer fue el cumpleaños de Harrison Ford. También de la Infanta Cristina y de Jaime Peñafiel. De las Olsen. De Alaska. Y también, casualidades de la vida, servidora se plantó en las 27 primaveras.

Cumplir años estando tan lejos es un poco raro. Para empezar porque es el primer cumpleaños que celebro en invierno. Y también porque es (o será) a la vez “El cumpleaños que pasé en Australia” 🙂 y “El cumpleaños que pasé lejos de los míos” :(. Son sentimientos un poco contradictorios.

¿La parte buena?

1) Que con lo del cambio horario mi cumpleaños ha durado 32 horas. Un temazo.

2) Que he recibido regalos muy especiales, como este cuadro que me hizo Vin (podéis ver más de sus trabajos aquí) y que significa muchas cosas: Los cupcakes de Laura  y Jarrod, las horas con Vin y Tui, Melbourne, la casa de (y con) Jon.

3) Que, como siempre, hay quienes saben como arrancarte una sonrisa y hacerte sentir importante en 2 minutos.

(Podéis ver el “making of” en el blog de Iki.)

De nuevo, gracias a todos por las felicitaciones y buenos deseos que me habéis hecho llegar (en persona/skype/vídeo/blog/email/twitter/facebook). Este año lo necesitaba más que nunca, y entre todos me habéis hecho sonreír también más que nunca.

Me voy a seguir disfrutando. 🙂

Hoy es uno de esos días…

1 Abr
… en los que me gustaría no estar tan lejos.
Te echo de menos, cachorrita.
🙂

Cómo Acabarse Queenstown

28 Feb

Aunque parecía imposible, conseguimos escapar de Christchurch.

El jueves 24 nos montamos en un bus en dirección a Queenstown, con la intención de desconectar un poco y alquilar una caravana para recorrernos la isla, que era nuestro plan inicial. El trayecto duró unas 8 horas, por una carretera preciosa -eso dicen- de la que apenas vi nada. Después de 2 días durmiendo en el suelo, sólo despegué los ojos para comer y para tomar un café en una parada.

El pueblo/ciudad/llámaleX de Queenstown es muy bonito. Y no es como la mayoría de pueblos de este país, que consisten en UNA calle. Aquí hay unas cuantas, y unos jardincitos, y un lago con su pier y su casino. Y casitas de piedra. Y vistas a las montañas. Y una tienda Louis Vuitton. Es, resumiendo,  el Puigcerdà de las antípodas. Con sus hippies montañeros y sus ricachones de fin de semana.

Laura buscando el Monte Cook

Laura haciendo fotos a las espectaculares vistas de los Remarkable desde el lago.

Por cierto, que por esas montañas del fondo hay localizaciones del Señor de los anillos. Si eres fan de Lord Of The Rings, esta es tu zona. Hay varias cosas en los alrededores, y hasta organizan “safaris” y excursiones. Lo pongo a título informativo, porque yo no he visto las pelis y me da un poco igual el frikismo cinéfilo de la Tierra Media. 😛

Los alrededores tienen también algunos lugares dignos de ser visitados. Nosotras hemos ido hasta Arrowtown (me encanta el nombre!), un minipueblo de los que caben en una foto, y que parece sacado del Far West americano.

arrikitow

Arrowtown, pueblo que cabe en una foto

Al lado está el Chinese Settlement. Porque aquí llegaron, sobre el 1850, los primeros pobladores chinos que venían a recolectar oro del río Arrow. Es curioso ver las casitas donde vivían, construidas algunas en las paredes de las montañas. Y es curioso pensar lo bajitos que debían ser… jajajajjaa

En el Chinese Settlement de Arrowtown

En la zona de Queenstown se puede hacer todo tipo de actividad acabada en –ing: kayaking, bungy jumping, tramping, fishing, boating, skydiving, horseriding… Deberían cambiarle el nombre y llamarla QuINGstown! Y ya que estamos aquí, pues…

volareeeee uooooo cantareeeeee uoooooo

Actividades que acaban en ING: Bungy Jumping!

Esa cosita pequeña que se ve en la foto SOY YO!
Me lié la manta a la cabeza y salté en el Nevis Bungy. Esto es, el salto más alto de Australasia, y el 7º o 8º (según donde lo mires) más alto del mundo, con sus 134m de altura. Ahí es nada. Por la zona hay otros dos puntos para hacer Bungy Jumping, uno de 43m y otro de 47m. Pero pensé, ya que lo haces, hazlo bien. Y vaya si valió la pena! La descarga de adrenalina más alucinante que he vivido en la vida!! Lástima que sea tan corto, me quedé con ganas de más…
Y por si alguien no se cree que yo pueda ser la de la foto:

Ya tengo algo más que tachar de mi lista!

Pero no os penséis que todo son flors i violes en Queenstown:

Primero está el tema de los precios. Es un sitio caro en comparación con otros del país. Y a parte, los deportes de aventura valen una pasta aquí y en todas partes.
Y por supuesto, el mayor problema que tiene es la media de edad. Aquí pocos pasan de los 20, y hay mucho niñato y mucho viaje de estudios. Por las noches, los pasillos de nuestro backpackers tienen más marcha que Sitges en carnaval. Si alguien viene buscando fiesta, que no se preocupe que tiene para rato.

Así que después de 3 días aquí nos hemos “acabado” el Queenstown que nos podemos pagar (que yo encantada seguiría explorando las bondades de los deportes acabados en -ing si no tuviera que vender un riñón para ello). Y como ya es lunes y las oficinas de alquiler de vehículos están abiertas, nos largamos!!!
Después de 4 días de llamadas a las empresas de alquiler de coches, de intentar conseguir una caravana en cualquier punto de la isla (estabamos dispuestas a volver a Chistchurch y todo!!!), de recibir negativas por respuesta, de hacernos muy (MUY) pesadas, de jugar la baza del lastimeo post-terremoto y algunas artimañas más que no voy a revelar, parece que el Karma se ha vuelto a poner de nuestro lado. En un par de horitas iremos a recoger nuestra frago, una caravana de alquiler (sí, también intentamos comprar pero está mu chungo el tema) que nos acompañará durante las próximas 3 semanitas. South Island, prepárate que ya vamos!

Ah por cierto, que aunque el otro salto fuera más espectacular, no os penséis que he faltado a mi tradición. No podía irme de Queenstown sin perpetrar mi primer saltito en la Isla del Sur:

Saltando en Queenstown

Saltando en Queenstown

2.436

8 Ene

… son los kms recorridos en los últimos días.

Taupo, Marton, Gisborne, East Coast, Península del Coromandel. Casi media isla norte en 2 semanas.

El día 24 salimos desde Auckland en coche hacia Taupo, ciudad junto a un lago homónimo. Allí pasamos la navidad con los padres de Marty, y visitamos la zona con él y Stevie durante un par de días.

Saltando en Taupo

La zona es espectacular, con muchos sitios que visitar y disfrutar, como las Huka Falls, los Maori Carvings (dibujos maorís esculpidos en la pared de un acantilado, al que sólo se puede llegar en barco o nadando), la Acacia Bay o la Whangaroa Reserve (donde “bendecimos” nuestro regalo de navidad).

Green Stone (Thanks Marty!)

Whangaroa Reserve

Al ser una zona volcánica con mucha actividad geotermal, se pueden hacer cosas geniales como bañarse en las playas del lago, que están calientes (pero calientes de verdad) si hundes los pies en ellas, visitar los Craters of The Moon (una zona de Geysers alucinante) o bañarte por la noche en el Spa Thermopark (Hot pools, según ellos) del Waikato River. El agua está tan caliente que a trozos quema, pero cuando encuentras el punto perfecto no tiene precio ver las estrellas bañándote en un río humeante. Y además es gratis. 🙂

Craters of The Moon

De ahí nos desplazamos, tras 4 horas en coche, hasta Marton. Es un pequeño pueblecito de interior donde vive un amigo de los chicos. El tipo es un raruno de cuidado, hippy y granívoro, pero más majo que las pesetas. Vive en una especie de establo acondicionado, y desde su ventana se ven ovejas. Allí pasamos un par de días, relajándonos cerveza en mano y a golpe de jam session, porque aquí menos Laura y yo todo el mundo es artista. Yo no toco ni la pandereta, así que me dediqué a hacer fotos que es lo mío.

Con la batería en medio del prado

Granívoro persiguiendo ovejas

Después de nuestro particular episodio de “la casa de la pradera“, nos volvimos a subir al coche y pusimos rumbo hacia el norte, hasta Gisborne. O como dicen ellos, Gizzy. Ahí pasamos el fin de año, ya que es donde se celebra el festival Rithm and Vines. Esto merece un capítulo a parte pero así, a modo de resumen, os diré que entramos gratis (140 NZ$ que valía cada entrada), pasamos al backstage, y empezamos el año bañándonos en una piscina con uno de los artistas más conocidos de las antípodas, saltando a ella desde la habitación del hijo de uno de los Crowded House. Todo esto gracias a Marty, que tiene amigos vips. Y ya se sabe, los amigos de mis amigos son mis amigos.

Lo de las campanadas no ha llegado a kiwilandia y lo único que hacen es una cuenta atrás desde 10 y a toda leche. En este contexto nos comimos las uvas (por supuesto) de forma un poco accidentada. Pero como os llevamos 12 horas de ventaja, tuvimos tiempo de conectar con la Igartiburu a nuestras 12 del mediodía (1 de enero de 2011) y comernos las uvas a la española. Fue un poco como el ensayo de las campanadas de Sol, pero desde el hemisferio sur. 🙂

El día 2, ya sin resaca y con las pilas cargadas, iniciamos el road trip por la East Coast. La carretera 35 nos llevó a puntos maravillosos del país. Tolaga Bay, Tokomory Bay, Te puia Springs, Waipiro Bay, Ruatoria, Tikitiki, Te Araroa, Waihau Bay. Los nombres os sonarán a chino (o a maorí, en este caso) pero las vistas de playas, acantilados, playas y verdes colinas no tienen precio. ¿Un dato curioso? Desde Ruatoria se puede ver el Mount Hikurangi, que es el pico no volcánico más alto de NZ, y el primer punto de la tierra en ser tocado por el sol cada día.
También fuimos a Whanarua Bay, una pequeña bahía salpicada de piédras volcánicas súper bonita. Imprescindible si os pasáis por aquí.

Atravesamos la región de Bay of Plenty, parando en Whakatane, en Tauranga, y en Waihi Beach. En este último punto volvimos a encontrarnos con el coleguita de Marty, que daba un concierto (genial, por cierto). Aunque el pueblo en sí no tiene nada de especial, le estamos pillando el gusto a esto de ser vips 😛

Como nuestro presupuesto es limitado, me tocó aprender a montar las tiendas de campaña. Aquí dicen algo así como pitch de tent, pero yo, que voy a mi bola, entendí pinch. Total, que pa mi las tiendas se pinchan. Y por la mañana se despinchan, por supuesto. Así que nada, que sepáis que soy la ama pinchando tiendas. Quien me ha visto y quién me ve:

Tienda pinchada

Desde ahí empezamos a disfrutar de la península de Coromandel, siguiendo la carretera 25 (Pacific coast Highway), que nos llevó por los rincones más alucinantes hasta el momento. Podría mentar cientos, pero me quedaré con 2:

Cathedral Cove, a donde se llega tras un paseo de 25 minutos. Es un arco de piedra natural que da a unas pequeñas playitas salpicadas de grandes piedras blancas. Me sentí como Gala en un cuadro de Dalí.

Cathedral Cove beach

Opito Bay, desde ahora rebautizada como Popito Bay. Se llega atravesando una carretera imposible, de curvas cerradas y tramos sin asfaltar, pero al final del camino llega la recompensa. Una playa preciosa, ¿Como todas? Os preguntaréis…. Pues no! MÁS!!! Tanto que merecía un saltito, para el recuerdo 🙂

Saltando en (P)Opito Bay

Desde allí nos dirigimos a Coromandel Town. El pueblo en sí no está mal, pero lo mejor es llegar a él por la carretera 25. Desde los campos y tupidas montañas, de pronto el paisaje se abre y el mar aparece ante tus ojos. Es un espectáculo de la naturaleza que no se puede explicar con palabras. Allí se alojan Lisa y Mark, unos amigos de Marty que nos acogieron en su casa. La hospitalidad neozelandesa salió a la luz (y no por primera vez), y después de varios dias dormimos en una cama de verdad. La guinda del pastel fue salir al mar en bote. Pescar es un coñazo, pero las vistas de Coromandel desde el mar son alucinantes…

Atardecer en Coromandel

Y después de este maravilloso viajecito, aquí estamos, de vuelta en Auckland. Tenemos 48 horas para descansar (y exfoliar, depilar, hidratar) y volver a hacer la maleta. Mañana partimos para Bay of Islands, donde esperamos seguir disfrutando de este espectacular (en el sentido más escénico de la palabra) país.

Hoy cumplimos 2 meses. Os echamos de menos, pero esto vale -mucho- la pena.

nosotras