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Salió bonito

28 Jun

Ayer por la tarde di una charla sobre mi viaje por Oceanía en el Centre Cultural Teresa Pàmies.

Y qué bonito es compartir lo que te llena…

Me emocioné recordando vivencias y momentos. Y por ahí algunos han confesado que también se emocionaron escuchando 😉

Gracias a Laura, que la liamos en el último momento para subir a la palestra, a los compis que vinieron a darme apoyo, y a Ramón de FrikTrip por permitirme contar mi experiencia. ¡A ver si repetimos!

Must: Myanmar

3 Ene

Myanmar (o Birmania) es el país de las experiencias, de los contrastes, del no dar crédito. Y siempre en positivo.

Confirmo que es, hasta el momento y sin lugar a dudas, el país en el que más acogida me he sentido. Los Birmanos se merecen… Se merecen las sonrisas que tienen, y se merecen el cambio que les está llegando, y se merecen colores y oportunidades, porque sin tenerlas han sabido crecer en el lado optimista y brillante de la vida. Me han robado el corazón.

El país es un diamante en bruto, precioso y poco explotado, así que hacedme un favor y NO VAYÁIS, que yo tengo ganas que volver y no quiero que me lo estropeéis ;).

Conocer la historia reciente del país todavía le da más valor a la felicidad que te contagian los lugareños, porque (sin extenderme mucho), para los que lo no sepáis, Myanmar ha vivido 50 años de dictadura militar. Sólo hace un par de años tuvieron estrenaron su primer gobierno “civil”, aunque la junta militar sigue con las manos en la masa. Los países occidentales están empezando a desbloquear la economía del país (para que os hagáis una idea, no hay bancos ni cajeros en todo el territorio donde poder usar tu tarjeta de crédito), aunque todavía les queda un largo camino por recorrer. Tiempo al tiempo. Y yo de vosotros no esperaría a que eso ocurra para poner los pies allí, porque con la bonanza vendrán las perspicacias y la explotación turística, y con ello -siento hacer de pitonisa malrollera- se perderá la magia. Tic tac.

Datos prácticos:

Visado. Hay que llevarlo de antemano, no hay otra. Si estáis en Europa, creo que hay que mandar el pasaporte a la embajada en Berlín. Si estáis de viaje y pasáis por Bangkok, es vuestro momento de arreglar el papeleo. Os mando directamente a la página de mi “gurú” y autoproclamado embajador de Birmania en el mundo. No encontraréis información más clara en español (gracias Robert!). Aún así, double-check antes de liaros, porque las cosas pueden cambiar de un día para otro.

– Dinero. Como os he dicho, no hay cajeros así que hay que llevar dinero en metálico. Concretamente, dólares americanos nuevecitos. Si están doblados, marcados, arrugados o manchados no os los aceptarán o os harán el cambio a peor. También hay algunos números de serie non-gratos. Os recomiendo una cartera larga y rígida donde poder colocar a vuestros verdes amiguitos sin riesgo. El kyat birmano está muy devaluado, así que prepararos para jugar a los millonetis durante unos días:

cambio de 300$

– Ruta. Hay zonas bloqueadas a los turistas, y otras a las que sólo se puede llegar en avión (cuyo dinero va directamente a la milicia, por lo que se recomienda evitarlo). Así que se necesita un poco de previsión para moverse. El Big Four es Yangon – Mandalay –  Inle – Bagan.

Yangon (la capital) no da para más de uno o dos días, aunque la Swedagon Pagoda bien merece una visita. Mandalay en sí no tiene nada, pero está estratégicamente colocada para ser campamento base y visitar Amarapura, Sagain e Inwa. El Inle lake ya es otra historia, es turístico pero muy bonito, y si podéis llegar hasta él andando desde Kalaw, en un trekking de 3 días (recomiendo hacerlo con Mr. Sam) os llevaréis un recuerdo precioso e imborrable de la zona. Y Bagan, Bagan, Bagan… impresionante, y punto. Qué putada que se me estropeara la cámara de fotos nada más llegar, me hubiera encantado enseñaros la puesta de sol con las miles de pagodas asomadas por la llanura. Os puedo decir que es, literalmente, de lagrimita. También tuve la suerte de visitar Hsipaw, un minipueblo monísimo (en el que hacía un frío de la leche) desde el que volví en tren a Mandalay cruzando el Gokteik brigde (tiene 100 años, y en su día fue el 2º más alto del mundo), en un divertidísimo viaje en tren. Y me quedé con las ganas de subir al norte hasta Myitkyina, que le tenía muchas ganas, pero hubo revueltas y el gobierno bloqueó la entrada de turistas. Es lo que pasa cuando no hay libertad de prensa, a los que no puedes controlar les prohibes la entrada y te ahorras cámaras de fotos indeseadas.

¿Y qué mas? Pues todo esto:

































Sigo flipando.

Por cierto, ¡FELIZ AÑO A TODOS!

Soon U Ponya Pagoda, Sagain, Myanmar

Una disculpa, un bombazo y algo del norte de Tailandia.

11 Dic

(Este es mi post num. 100!!)

La disculpa.
Lo primero es lo primero.
Tengo que pedir perdón porque tengo el blog muy abandonado. Que no es que no lo tenga en mente, lo que pasa es que entre los puntos fuertes del Sureste Asiático (que son muchos) no se encuentran ni la calidad de la conexión a internet ni el tiempo libre para utilizarlo. Y así me veo ahora, que os tengo que contar de un plumazo 2 meses de mi vida.
¿Casi que me pongo, no?

Norte de Tailandia.
Pues nos habíamos quedado en Laos, desde donde cogí un autobús hasta la frontera con Thailand.
El paso fronterizo de Huai Xai (lado laosiano) a Chiang Khong (lado thai) es de los facilitos, con pocos agobios, intentos de timo y demás. Y es curioso ya que de un país al otro se pasa en barco. Al llegar a Tailandia se tramita la Transit Visa, que es gratis y te permite estar en el país 15 días (aplicable a todas las entradas por tierra).
Así que con mis papeles en regla me dirijo hacia Chiang Rai, primera parada de mi aventura en este país. La verdad, me deja un poco fría. Lo más interesante, el White Palace, una extravagancia que un artista de nombre impronunciable en las afueras de la ciudad. No estáis entendiendo la magnitud de la tragedia: toda la fachada son ESPEJITOS. No olviden sus gafas de sol. (y que viva el brilli-brilli!).

Por lo demás, la ciudad es conocida por su mercado nocturno. Al principio pensé “qué bien, qué originales!” (la verdad es que el mercado está muy bien) pero luego llegúe a Chiang Mai y me di cuenta de que de originales nada. Y es que os puedo resumir Chiang Mai en 2 palabras: Pagodas y Mercados.
Pagodas: porque la Old City está repletita de ellas, con sus estupas doradas, y grupos de monjes salpican cada esquina con sus túnicas naranjas. ¡Hay tantos que ni te fijas en ellos!

Mercados: por todo y para todo. Mercado nocturno, mercado del sábado, mercado de día, mercado de los domingos, mercado para festejar esto o lo otro… ¡dios mio, esto es un no parar! ¿El mejor? El de manualidades del sábado, que tiene cositas diferentes a los requetesobaos bolsos/vestidos/collares “tribales” o hippiosos que hay en todos los demás. Y por supuesto la omnipresente comida, baratísima y muy muy muy rica. Y sin el impedimento del idioma, ya que te acercas y si te entra por el ojo lo señalas y… a la saca!

Pues bueno, entre estas 2 ciudades, sin saber muy bien como me pasé 10 días. Y no me preguntéis qué hice (a parte de ir a mercados) porque no lo tengo muy claro. El tema es que estuve
a) liada con los vídeos de cumpleaños de alguien especial,
b) bloqueada por el tema inundaciones, que seguramente a todos os llegaron en su momento. Estas ciudades estan al norte, muy lejos de Bangkok y sin rastro de agua en las calles, pero aún así este era el panorama en los supermercados…

c) absorta en mis propios pensamientos. Y esto me lleva a…

El bombazo.
Vuelvo a Barcelona.
¡Venga esos aplausos!

Como lo de lo de volver a casa por Navidad está ya muy manido, yo volveré pasadas las fiestas. Que me gusta ser original.
¿Los motivos? Es difícil de explicar, pero lo resumo en una mezcla entre cansancio acumulado, replanteamientos vitales y un echar de menos muy grande. Me di cuenta de que para seguir disfrutando lo que me queda de aventura tenía que poner una fecha (llámale objetivo, llámale meta). Y estoy feliz con la decisión, porque los 2 meses que han pasado desde entonces los he disfrutado con energías renovadas y con la ilusión del principio. Por lo de que todo lo bueno se acaba, y más vale saborearlo mientras dura… 🙂

Así que con esta nueva perspectiva y la sensación de tener los deberes hechos, otro (largo) viaje en autobús, con cruce de frontera incluído, me dejó a las puertas de La Joya del Sur de Asia.

…Continuará… (aunque no por mucho tiempo!)

Foto de regalo porque me encanta la cara de "Iluminatttttttiiiiiii" del 3º de azul por la izq.

Nueva etapa!

18 Jun

Llevo 2 meses en Melbourne. Esta ciudad es maravillosa. Es como para quedarse a vivir aquí. Pero, señores, yo no he venido aquí para eso. ¡Lo grande que es Australia y lo poquito de ella que conozco!

Así que mañana me marcho de Melbourne. Un avión me va a llevar hasta Alice Springs:

in the fuckin' middle

Desde allí haré un trip de 3 días a través del rojizo desierto australiano para ver el Kings Canyon, los Olgas y la mítica Ayers Rock. Luego volaré hasta Cairns, al Nordeste del país, a disfrutar del solecito y las playas (estoy un poco harta de la ropa de invierno ;)), pero eso es otro capítulo que llegará más adelante.

Aunque el verdadero notición es el replanteamiento general del viaje:

a) He cambiado maleta por mochila. La intención desde ya es añadir un poco más de “aventura” a todo esto. Y para eso es mejor llevar 15kg a la espalda que 20kg sobre ruedas. Mi antiguo equipaje está ya de camino a Barcelona.

b) A esta ciudad llegamos dos, pero sólo se marcha una. Laura ha decidido quedarse unas semanitas más aquí, así que desde mañana estaré sola ante el peligro. Ante el peligro y ante lo que venga, que espero que sea mucho y tan genial como hasta ahora. Da un poquito de vértigo, pero a la vez estoy muy, muy felíz. Esto es una prueba para mi misma y, queridos míos, voy a por matrícula.

Mi equipaje está preparado, y ahora llega la parte difícil. La de despedirme de esta ciudad tan especial (a esta sí que vuelvo, lo tengo clarísimo) y de la maravillosa gente que me he encontrado en ella. Abrazos, buenos deseos y esa cosa de no saber qué caras te volverás a encontrar por el camino. Suerte que soy de lágrima dura, que sino en lugar de en avión tenía que marcharme en barca.

Sonreír y respirar.

Carnet de Alberguista

24 Oct

Faltan 15 días para el viaje y estamos ultimando los detalles.

Hace un par de días Laura y yo fuimos a hacernos el carnet de Alberguista Internacional.

Este carnet te permite alojarte en los 4500 albergues repartidos por el mundo y que forman parte de la Federación Internacional de Albergues Juveniles (La red española es la Reaj; la catalana es Xanascat).

Son albergues con precios muy competentes, y que garantizan unas condiciones higiénicas superiores a otros establecimientos del mismo rango de precios (tema que me preocupa mucho). Además, acostumbran a ser punto de reunión de jóvenes (y no tan jóvenes) viajeros, por lo que se convierten en imprescindibles a la hora de conocer gente y compartir experiencias. En la web de la Federación (link más arriba)  se encuentran las listas completas de albergues, organizados por continentes y países.

El precio del carnet es de 5 eurinchis si eres menor de 30 años, 12 si superas esa edad, y tiene validez de un año desde la fecha de expedición. Para conseguirlo, sólo tienes que acudir a cualquiera de los albergues adscritos con el DNI, y en unos minutos lo tienes en tus manos.

También hay algunos organismos que lo tramitan, como el Centre d’Informació i Assessorament per a Joves (CIAJ) al que acudimos nosotras. Si eres de Barcelona y estás organizando un viaje, de cualquier tipo, te recomiendo que te pases por allí. Tienen una biblioteca (Viatgeteca, según ellos) repletita de guías y revistas de viajes, de todos los destinos imaginables. De momento son para consulta in situ, pero en breve abrirán el servicio de préstamo. Además de cursos y charlas, ofrecen un servicio de asesoramiento (los jueves por la tarde, hay que pedir cita), donde una persona experta en viajes – destinos, tramites, requisitos, papeleo… – te ayuda a organizar tu aventura. Nosotras no lo hemos usado porque lo llevamos preparando desde hace meses, pero me parece un servicio súper interesante que nos hubiera ahorrado bastante tiempo de haberlo sabido antes,…

Tengo mochila, tengo chirucas, y tengo carnet de alberguista. ¿¡Estoy o no estoy on fire!?

New Zealand visitor’s visa

1 Oct

Ayer fue un día feliz/triste.

Empiezo por lo triste: Fué mi último día en la empresa. En realidad la tragedia no fue tal, porque “alguien” se me adelantó y me hizo parte del trabajo -no voy a entrar en detalles escabrosos-. Así pues, la mayoría de las despedidas ya estaban hechas. No me quiero ni imaginar lo que hubiera sido levantarme de la silla y despedirme de todos… aún tendré que dar las gracias a “los otros”…

Además hay que sumarlo a la sensación de vacío, del “espero no equivocarme”, del miedo al “te lo dije”. Y el vértigo de cerrar una puerta sin tener muy claro cual será el siguiente paso…

Pero estas angustias se me olvidaron cuando (y aquí llega la parte feliz de mi día) abrí mi pasaporte y…

Siii! Recién llegadito de Londres, ya tengo mi Visado de entrada en Nueva Zelanda!!!! Y eso es sin lugar a dudas una buenísima noticia 🙂

Me lo tuvieron secuestrado dos días por culpa de la maldita huelga. Yo con mi aviso de carta certificada, bien clarito que ponía “Inmigration NZ”…  me subía por las paredes! Total que ayer me levanto más feliz que una lombriz, me dirijo a la Oficina de Correos, y me encuentro con una batalla campal. A los funcionarios les debió costar recuperar el ritmo después del parón del miércoles, pero bien es sabido que las señoras no perdonan un descuido. Insultos, rebelión, improperios a la pobre chica. Pensé que no lo conseguiría. Suerte que tengo twitter y me entretuve retransmitiéndolo. 30 números y una hora de espera después, por fin recibí mi sobre. Dentro, mi pasaporte y una carta con la frase más romántica que me han dicho nunca:

I am pleased to tell you that we have approved your application for a New Zealand visitor’s visa.

Desde entonces (24h)  habré abierto mi pasaporte unas 50 veces. Para enseñárselo a todo el mundo, y para mirarlo yo con media sonrisa. Me siento como Golum con el anillo!! Si hasta me he hecho fotos con él (No, no voy a colgarlas. Intento conservar mi dignidad hasta que llegue el día de calzarme las Chirucas)  jejeje

 

Dicho esto, algún dato práctico:

Si queréis viajar a NZ hay que tener en cuenta varios supuestos.

– Para estar menos de 3 meses, no hace falta tramitar ningún visado.

– Si quieres estar más tiempo (hasta 9 meses, pero sin intención de trabajar ni estudiar) debes tramitar la Visitor’s Visa. Este es el que nosotros tenemos. Hay que tener en cuenta que con el visado no es suficiente para entrar en el país. A parte hay que presentar la reserva del vuelo de salida del país, con fecha no posterior a la de expiración del visado, y también un extracto bancario en el que se refleje que dispones de 1000NZ$ (aprox unos 500€) por cada mes de estancia prevista como garantía de  tu solvencia.

– En el caso de querer permanecer en el país por tiempo superior a 6 meses es un poco más complicado porque, además, tienes que hacerte un reconocimiento médico, placas de pulmón incluídas.  Para los Kiwis somos de un país potencialmente tuberculoso. Si. Pa flipar. I know.

– Existe la posibilidad de conseguir un Working Permit, en el caso de que alguien te quiera contratar estando allí. Con ese permiso puedes permanecer en el país aún habiendo expirado el período de validez de tu visado. Una vez dejas el trabajo pierdes ese permiso y deberías volver a tramitarlo encontrando otro curro. Lo mismo si sales del país y luego vuelves a entrar. Ojito, que esto lo digo de memoria y hace ya mucho que busqué la información.  Puede ser que algún nombre o algún dato no sea correcto.

– Para las personas que quieran trabajar en NZ, se que existen las Holiday Working Visa. De vez en cuando abren unos listados y si te la conceden puedes ir al país a trabajar legalmente, aunque desconozco las condiciones. También tienen una lista de “profesiones demandadas”, aunque no sé muy bien como se procede en el caso de encajar en algún perfil. A los publicitarios no nos quieren para nada… >.<

Para más información, la embajada de NZ en España tiene una web muy completa, con los datos y los formularios (diabólicos e interminables) que hay que rellenar para hacer las solicitudes. Aunque para Europa se tramita todo desde el Reino Unido, si llamáis a la Embajada os pueden orientar. Recomiendo comprobarlo todo muy bien, a nosotras nos cambió la legislación de inmigración a NZ a medio proceso, teniendo toda la información buscada, hora con el médico concertada, timmings preparados para hacerlo todo… y ala! vuelta a empezar! Así que ojito.

Y lo último un consejo: Cuidado con los tiempos. La duración del visado empieza a contar desde el momento en el que te lo conceden, pero no se puede hacer en el último momento porque tardan entre 2 y 4 semanas en tramitarlo. Así que hay que buscar un término medio (nosotras lo tramitamos 1 mes y medio antes de empezar el viaje) y sobretodo, pedir el visado para más tiempo del que se quiera estar allí para tener un poco de margen.

Parece complicado, pero merece la pena…

 

Antes muerta que con chirucas!

15 Sep

Aix! Qué lejos queda la época en la que yo proclamaba a los 4 vientos frases como esa… Yo, mujer de asfalto, animal de ciudad, tuve ayer mi primer encontronazo con la realidad del equipamiento de montaña.

Después de una vuelta infernal (Nota mental: mejorar la orientación o vamos finas…) arrastrándome sobre mi pierna que, recordemos, tiene más costuras que un taller ilegal chino, llegamos al Mc Donalds de los deportes: El Decathlón!

Carrito en mano y tria i remena, más o menos lo llevábamos con dignidad hasta que llegó el momento del calzado. Ver a Laura con su vestidito, mirándose los pies enfundados en las botas, esa cara de sufrimiento, e intentando buscarle la estética al asunto… “Laura no te tortures. No busques estilo. Son Chirucas.”, “Me estoy mentalizando”, me decía. Al final, después de 20 pares probados, un análisis de todas las etiquetas explicativas, y uno más exhaustivo aún de las etiquetas de los precios, nos decantamos por las más sencillitas. Hay que decir también que eran las que menos pesaban. Si tengo que vivir un año con 20 kgs, 100gr de diferencia se convierten en un mundo! Además, no somos ni excursionistas ni sufridoras así que, para destrozarlas en el Farmville, modelo básico y tira que te vas!

Al final, el resultado de la expedición fue el siguiente:

En la categoría de calzado tenemos las ya mentadas botas, y un MUST de temporada: Chanclikis!!! Son un homenaje a nuestra amiga Estheriki. O más bien un plágio, según se mire. Se compró unas en el Carrefour por 3 €, y llevan 2 años salvándole la vida. Las nuestras son un pelín más caras (la friolera de 5€), no pesan ni abultan, y lo mismo me sirven para playa, que para ducha, que para darme un paseo por Rarotonga arreglá pero informal.

En el apartado de gadgets, tenemos la linternita (Es pequeña y pistacho, y además funciona sin pilas) y el candado internacional. A ver si con un poco de suerte no nos rebientan la maleta en caso de inspección… (modo tocar madera: ON)

 

Y mereciéndose una categoría propia: la Mochilaca. Bueno, en realidad es solo Mochila (de 40 lt) porque dado que vamos al primer mundo, llevaremos trolley principalmente y esto como equipaje de cabina, que además nos servirá para excursiones cortas.

 

Y aquí la foto de familia. El kit completo nos costó el módico precio de 61’75 €. Yo creo que no está mal.

 

Como, entre otras cosas, fuimos incapaces de encontrar las mosquiteras (y eso que preguntamos 2 veces) y los kits de snorkel parecían agotados, tenemos pendiente un nuevo paseíto más adelante.

Os dejo con una pregunta que me asalta: Creéis que Laura conseguirá combinar los tocados con las botas? Y los vestidos de pin-up con la mochila? Hagan sus apuestas…

 

Lo que nos queda!

14 Sep

Faltan algo menos de dos meses para irnos, y la lista de cosas por hacer parece interminable.

Nunca tenido la agenda tan llena de Post-it, ni el  Google Docs tan explotado.  Y suerte que soy la reina de los excels, que si no menudo pifostio…

Como consejo de la casa, diré que para organizar un viaje de estas características va muy bien nutrirse de la experiencia de otros viajeros, ya sea de viva voz o mediante la lectura de blogs y foros. Parece mentira la de cosas que hay que tener en cuenta. Cuando te crees que lo tienes todo controlado, abres un blog y… pam! algo en lo que no habías caído se convierte en prioritario…

Y no se trata sólo de objetos o documentos para el viaje en sí, sino de cosas que tienes que arreglar antes de marcharte:

Tarifas de mutua y teléfono, vencimiento de seguros, bajas de servicios que no utilizarás (bye bye gym, i’ll miss you!), revisiones médicas anuales, organización del dinero, caducidad de los documentos,… y así hasta hartarme.

Y yo que pensaba que iba sobrada de tiempo! Esto es organizarse o morir. Y por lo pronto, los deberes de esta semana son:

  • Ronda de médicos (dermatólogo, dentista)
  • Solicitar una Visa
  • Vincular cuentas a ING
  • Excursión a Decathlón
  • Organizar la semana de L.A
  • Contactar con el granjero isleño (ya entraré en detalles más adelante)
  • Ver Taxi Driver
  • Buscar a alguien que nos adopte por Thanks Giving  (¿Conocéis a alguien por L.A o alrededores?)

Ay, seguro que me dejo cosas! Creo que estos 55 días se me pasarán volando…