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Una disculpa, un bombazo y algo del norte de Tailandia.

11 Dic

(Este es mi post num. 100!!)

La disculpa.
Lo primero es lo primero.
Tengo que pedir perdón porque tengo el blog muy abandonado. Que no es que no lo tenga en mente, lo que pasa es que entre los puntos fuertes del Sureste Asiático (que son muchos) no se encuentran ni la calidad de la conexión a internet ni el tiempo libre para utilizarlo. Y así me veo ahora, que os tengo que contar de un plumazo 2 meses de mi vida.
¿Casi que me pongo, no?

Norte de Tailandia.
Pues nos habíamos quedado en Laos, desde donde cogí un autobús hasta la frontera con Thailand.
El paso fronterizo de Huai Xai (lado laosiano) a Chiang Khong (lado thai) es de los facilitos, con pocos agobios, intentos de timo y demás. Y es curioso ya que de un país al otro se pasa en barco. Al llegar a Tailandia se tramita la Transit Visa, que es gratis y te permite estar en el país 15 días (aplicable a todas las entradas por tierra).
Así que con mis papeles en regla me dirijo hacia Chiang Rai, primera parada de mi aventura en este país. La verdad, me deja un poco fría. Lo más interesante, el White Palace, una extravagancia que un artista de nombre impronunciable en las afueras de la ciudad. No estáis entendiendo la magnitud de la tragedia: toda la fachada son ESPEJITOS. No olviden sus gafas de sol. (y que viva el brilli-brilli!).

Por lo demás, la ciudad es conocida por su mercado nocturno. Al principio pensé “qué bien, qué originales!” (la verdad es que el mercado está muy bien) pero luego llegúe a Chiang Mai y me di cuenta de que de originales nada. Y es que os puedo resumir Chiang Mai en 2 palabras: Pagodas y Mercados.
Pagodas: porque la Old City está repletita de ellas, con sus estupas doradas, y grupos de monjes salpican cada esquina con sus túnicas naranjas. ¡Hay tantos que ni te fijas en ellos!

Mercados: por todo y para todo. Mercado nocturno, mercado del sábado, mercado de día, mercado de los domingos, mercado para festejar esto o lo otro… ¡dios mio, esto es un no parar! ¿El mejor? El de manualidades del sábado, que tiene cositas diferentes a los requetesobaos bolsos/vestidos/collares “tribales” o hippiosos que hay en todos los demás. Y por supuesto la omnipresente comida, baratísima y muy muy muy rica. Y sin el impedimento del idioma, ya que te acercas y si te entra por el ojo lo señalas y… a la saca!

Pues bueno, entre estas 2 ciudades, sin saber muy bien como me pasé 10 días. Y no me preguntéis qué hice (a parte de ir a mercados) porque no lo tengo muy claro. El tema es que estuve
a) liada con los vídeos de cumpleaños de alguien especial,
b) bloqueada por el tema inundaciones, que seguramente a todos os llegaron en su momento. Estas ciudades estan al norte, muy lejos de Bangkok y sin rastro de agua en las calles, pero aún así este era el panorama en los supermercados…

c) absorta en mis propios pensamientos. Y esto me lleva a…

El bombazo.
Vuelvo a Barcelona.
¡Venga esos aplausos!

Como lo de lo de volver a casa por Navidad está ya muy manido, yo volveré pasadas las fiestas. Que me gusta ser original.
¿Los motivos? Es difícil de explicar, pero lo resumo en una mezcla entre cansancio acumulado, replanteamientos vitales y un echar de menos muy grande. Me di cuenta de que para seguir disfrutando lo que me queda de aventura tenía que poner una fecha (llámale objetivo, llámale meta). Y estoy feliz con la decisión, porque los 2 meses que han pasado desde entonces los he disfrutado con energías renovadas y con la ilusión del principio. Por lo de que todo lo bueno se acaba, y más vale saborearlo mientras dura… 🙂

Así que con esta nueva perspectiva y la sensación de tener los deberes hechos, otro (largo) viaje en autobús, con cruce de frontera incluído, me dejó a las puertas de La Joya del Sur de Asia.

…Continuará… (aunque no por mucho tiempo!)

Foto de regalo porque me encanta la cara de "Iluminatttttttiiiiiii" del 3º de azul por la izq.

Marlborough y de vuelta a Christchurch

27 Mar

Nuestra última semana en la isla del sur empezó en la zona de Marlborough.

Esta es conocida por sus vinos (que desgraciadamente no probamos) y sus sounds (que no llegan ni a la suela de los zapatos a Milford y nuestro adorado Doubtful).

Marlborough Sounds

No sé si os lo he comentado antes, pero estamos un poco hartas de “cosas bonitas“. Llevo tanto tiempo rodeada de paisajes exhuberantes que casi me apetece ver un polígono industrial, con sus grises chimeneas humeantes, apestosas y (sobretodo) feas. Pero bueno, mientras eso llega, me tocará seguir sufriendo las excelencias del paisaje neozelandés. Qué agonia!

Desde allí fuimos bajando por la costa este, haciendo parada en Kaikoura. Allí vimos (por enésima vez) una colonia de focas (¿cómo puede haber tantísimas?) y nos dimos un capricho de campeonas. Os dejo la prueba del delito:

Restos del Crayfish

Y entonces regresamos a dónde todo empezó. Al origen de nuestra aventura por la South Island, la ciudad en la que tantas expectativas habíamos puesto y que decidió desaparecer 5 minutos antes de nuestra llegada. Ese Christchurch que nunca veremos y que nos moríamos de ganas de conocer, que nos tuvo durmiendo en el suelo y que nos hizo huir tras 48h en el aeropuerto.

Durante 4 días hemos intentado reconciliarnos con ella, pero ha sido complicado. La ciudad, como tal, no existe. El centro está cerrado, gran parte de la población sigue, tras un mes, sin agua ni electricidad, la playa está contaminada y las casas más que castigadas. Cada persona tiene una historia para ponerte los pelos de punta. Y luego están las réplicas, cada día y cada noche, para nunca puedas olvidarte del todo de lo que pasó.

Suerte que existe couchsurfing, que nos ha dado lo mejorcito de Christchurch. Hemos conocido a Matt y a sus compañeros, y a sus amigos, y a sus preciosos perros. Y sus locas ideas y su casa alucinante. Entre todos nos han hecho sentir como en casa en una ciudad que nos echó “a patadas” nada más llegar. Thank you Matt, for making us feel home, and feel safe and happy all the time.

De nuevo la energía de la gente está por encima de todo lo demás. Y esta vez realmente lo necesitábamos.

Bien está lo que bien acaba. Y con esto acabamos nuestra ruta por la Isla del Sur. Wellington nos espera.

Cambio de planes

23 Feb

Christchurch ya no es una opción. El centro está cerrado, la luz, el gas y el agua cortadas. Y nosotras no hemos podido acercarnos a la ciudad. Hay 75 muertos confirmados y 300 desaparecidos. Según dicen las noticias, el 85% de edificios del centro tienen riesgo de derrumbe. No, definitivamente no vamos a hacer turismo por aquí.

Ayer dormimos en el hall de un hotel del aeropuerto, pero hoy nos han dicho que no podíamos quedarnos mas. Nos ofrecían trasladarnos a un Welfare Center, pero ante la posibilidad de caos extremo y de no poder volver aquí nos hemos montado nuestro propio plan: Llevarnos las mantas y las almohadas del hotel, y montarnos el tenderete en el aeropuerto.

Nuestro campamento gitano, Christchurch Airport

No quedan coches de alquiler ni caravanas hasta, mínimo, el lunes. Ni un solo autobús libre para el día de hoy. Sólo unas pocas plazas para buses de mañana, algunos a sitios remotos o sin posibilidad de alojamiento. Pero al final hemos conseguido un bus para mañana por la mañana en dirección a Queenstown. Está al otro lado de la isla del sur y es una ciudad grandecita (para lo que son aquí las ciudades). Allí intentaremos estar 3 o 4 días para descansar del susto, de las dos noches durmiendo en el suelo, para ducharnos, replantear el viaje, e intentar alquilar (por fin) una frago.

Ah, y a lo mejor también hago puenting. Es que no he tenido bastante con el terremoto. 🙂

Llegada “movidita” a Christchurch

22 Feb

Hola holita

Hoy hemos llegado a Christchurch. Como algunos sabréis por las noticias, ha habido un terremoto de 6.3 grados en la ciudad. A nosotras nos ha pillado en el avion, 5 minutos antes de aterrizar. Así que nos ha ido por los pelos, pero estamos bien. 8 horas después sigue habiendo réplicas del seísmo, pero nada de qué alarmarse.

Nos han evacuado, hemos estado unas horas sin equipaje porque han cerrado el aeropuerto, pero ya lo hemos recuperado. Nos tienen en el hall de un hotel, un poco atrincherados, parece una pelicula. Pero nos han dado de cenar y todo, más majos ellos…

Así que nada, estamos bien y con todas nuestras cosas. Como no se puede llegar al centro (que está hecho polvo literalmente) nos vamos a quedar aquí a pasar la noche. Y mañana ya decidiremos qué hacemos.

Así que el mensaje oficial es: ESTAMOS BIEN!!

Gracias a todos los que os habéis preocupado.

besitos

Waiheke Island (y regalo de vuelta a casa)

23 Ene

El lunes de la semana pasada, Laura y yo cogimos el ferry a Waiheke Island.

Viñedos en la Waiheke Island

Esta isla se encuentra a unos 18 kms de Auckland (40 minutos en ferry). Tiene, básicamente, playas y viñedos. Ahí nos disponíamos a entrar de nuevo en “modo rarotongano”, y a abusar del bikini y las chanclas durante 3 días. Ilusas…

Nada más salir de casa empezó a llover. Llegamos a Waiheke, y seguía lloviendo. Nos trasladamos al Kina Backpackers, y seguíamos en remojo. Ya instaladas y empezando a familiarizarnos con las caras, alguien entra en el comedor y anuncia que para el martes hay una alerta de ciclón. Comprobamos en internet: Pronostican vientos de 65 kms/h con ráfagas de hasta 120 kms/h, lluvias fuertes e inundaciones en Northland y Coromandel. Waiheke está justo en medio de ambas regiones. Todos bromeamos, pero en nuestra cabeza retumba una palabra: “Australia”.

El martes nos despertamos. Hace viento. Mucho. Y llueve. Mucho también. Salimos del backpacker para ir al súper (sólo hay uno en la isla). Siguiendo consejos de otros viajeros, hacemos auto-stop (en la isla hay autobuses pero son terribles. Impuntuales, escasos, carísimos) y cuando tenemos nuestra comprita para 3 días nos refugiamos en el Kina para no salir hasta el día siguiente. La parte buena es que todo el mundo está igual y hay ambientazo. Nuestros mejicanos ponen reggaeton, las señoras (porque en este backpacker se alojan 2 señoras de 70 años) hacen ganchillo en el sofá, un pseudo-punky toca la guitarra y hace equilibrios en una silla -obviamente, va pedo-, una british en mini(micro)falda se debate entre méxico e italia (minipunto para el panini). ¿Recomendaría el hostal? No. ¿Me lo pase bien? Teta.  Y el ciclón, pues bueno… al final no hubo para tanto y no pasó de día de lluvia.

Al día siguiente, habiendo dormido a medias por culpa del “sonido de la muerte” (también conocido como graznido de señora dormida), nos dispusimos a recorrer la isla. Sufrimos  la ineficiencia de los autobuses pero pudimos conocer Oneroa -el pueblo-, visitar la playa de Palm Beach, y como no, ver unos viñedos de cerca con cata incluida. ¡Faltaría mas!

Cata de Vino

Ya se sabe, después de la tormenta llega la calma. Así que nuestra última mañana la pasamos haciendo el lagarto en la Onetangi Beach, que se encuentra a 187 escalones de distancia del Kina. Bajarlos es fácil. De subirlos prefiero no hablar.

Onetangi Beach

Volvemos a Auckland el jueves, y por la noche nos enteramos de que no se han podido conseguir entradas para el Big Day Out del viernes. Para quienes no lo sepan, el BDO es un festival de música, y el mayor evento que tienen por estos lares. Las entradas valen una pasta y nosotras no estamos para grandes excesos, Jon ha intentado mover hilos pero al final nada. Así que pensamos en un Plan B. Nos vamos al zoo!

El viernes por la mañana nos despertamos, y ponemos rumbo al Auckland Zoo. Nos es que sea muy fan de los zoológicos (más bien me parecen un poco tristes) pero es nuestra única oportunidad de ver Kiwis en directo. Porque entre que son nocturnos y tímidos, no ha habido manera.

Canguros que son Señoras

Conclusión: LOS KIWIS SON MONÍSIMOS!!! Bueno, EL kiwi, porque solo tienen uno. Siento no tener foto del animalito, pero en el zoo recrean un hábitat nocturno así que no hay foto… Pero os dejo un video para que entendáis el por qué de nuestro enamoramiento:

Y cuando llegamos a casa, nos esperaba una sorpresa. Un sobre con 2 entradas, y una notita que decía: “Jon helped out, these tickets are for you… catch a taxi”. ¿Kiwis y festival en un mismo día? Me voy a tatuar 21/01/2011 en la cacha. Jajajajjaa

Así que en cuestión de 5 minutos nos vestimos (con la consecuente estela de destrucción en la habitación) y nos plantamos en el Festival. Wolfmother, Shihad, Iggy & The Stooges, LCD Soundsystem, Grinderman. Bueno, Grinderman solo una canción porque empezó a caer la del pulpo y hubo que renunciar. Adión Nick Cave, fué bonito mientras duró.

Las conclusiones del festival: Los kiwis son unos desorganizados. Los bebedores son los nuevos apestados. En kiwilandia cuando llueve, es que llueve de verdad. Jon se merece un monumento.

Pero como de construcción estamos un poco pez, decidimos agradecerle lo bien que se ha portado con nosotras con una cena spanish el sábado. Vinito,croquetas, patatas bravas (cómo las echábamos de menos!!), empanadillas, coca de trampó. Una velada divertidísima para poner broche a una semana de lo más entretenida.

Cena Spanish

Como veis, seguimos en plena forma  🙂