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Salió bonito

28 Jun

Ayer por la tarde di una charla sobre mi viaje por Oceanía en el Centre Cultural Teresa Pàmies.

Y qué bonito es compartir lo que te llena…

Me emocioné recordando vivencias y momentos. Y por ahí algunos han confesado que también se emocionaron escuchando 😉

Gracias a Laura, que la liamos en el último momento para subir a la palestra, a los compis que vinieron a darme apoyo, y a Ramón de FrikTrip por permitirme contar mi experiencia. ¡A ver si repetimos!

Permitidme un excurso…

7 Oct

Una de las peores cosas que tiene viajar es toda esa gente a la que echas de menos.

Pero por el contrario, todo Ying tiene su Yang, por el camino vas haciendo grandes hallazgos. Y en estos 11 meses de viaje (que se cumplen mañana) he coleccionado muchas experiencias y algunos AMIGOS.

Uno de ellos se ha currado este vídeo para rememorar los días que pasamos juntos en Melbourne.

En él podéis ver parte de esa ciudad que me encandiló y me atrapó por 2 meses, y a algunos de los responsables de que eso sucediera.

Thank you Jarrod, that’s just awesome! Things like that make the whole trip worth it. As I said, you’re the best Apple ever 🙂

Bye Bye Melbourne!

18 Jun


I’ll miss your colours.

Nueva etapa!

18 Jun

Llevo 2 meses en Melbourne. Esta ciudad es maravillosa. Es como para quedarse a vivir aquí. Pero, señores, yo no he venido aquí para eso. ¡Lo grande que es Australia y lo poquito de ella que conozco!

Así que mañana me marcho de Melbourne. Un avión me va a llevar hasta Alice Springs:

in the fuckin' middle

Desde allí haré un trip de 3 días a través del rojizo desierto australiano para ver el Kings Canyon, los Olgas y la mítica Ayers Rock. Luego volaré hasta Cairns, al Nordeste del país, a disfrutar del solecito y las playas (estoy un poco harta de la ropa de invierno ;)), pero eso es otro capítulo que llegará más adelante.

Aunque el verdadero notición es el replanteamiento general del viaje:

a) He cambiado maleta por mochila. La intención desde ya es añadir un poco más de “aventura” a todo esto. Y para eso es mejor llevar 15kg a la espalda que 20kg sobre ruedas. Mi antiguo equipaje está ya de camino a Barcelona.

b) A esta ciudad llegamos dos, pero sólo se marcha una. Laura ha decidido quedarse unas semanitas más aquí, así que desde mañana estaré sola ante el peligro. Ante el peligro y ante lo que venga, que espero que sea mucho y tan genial como hasta ahora. Da un poquito de vértigo, pero a la vez estoy muy, muy felíz. Esto es una prueba para mi misma y, queridos míos, voy a por matrícula.

Mi equipaje está preparado, y ahora llega la parte difícil. La de despedirme de esta ciudad tan especial (a esta sí que vuelvo, lo tengo clarísimo) y de la maravillosa gente que me he encontrado en ella. Abrazos, buenos deseos y esa cosa de no saber qué caras te volverás a encontrar por el camino. Suerte que soy de lágrima dura, que sino en lugar de en avión tenía que marcharme en barca.

Sonreír y respirar.

27 primaveras

14 Jun

Ayer fue el cumpleaños de Harrison Ford. También de la Infanta Cristina y de Jaime Peñafiel. De las Olsen. De Alaska. Y también, casualidades de la vida, servidora se plantó en las 27 primaveras.

Cumplir años estando tan lejos es un poco raro. Para empezar porque es el primer cumpleaños que celebro en invierno. Y también porque es (o será) a la vez “El cumpleaños que pasé en Australia” 🙂 y “El cumpleaños que pasé lejos de los míos” :(. Son sentimientos un poco contradictorios.

¿La parte buena?

1) Que con lo del cambio horario mi cumpleaños ha durado 32 horas. Un temazo.

2) Que he recibido regalos muy especiales, como este cuadro que me hizo Vin (podéis ver más de sus trabajos aquí) y que significa muchas cosas: Los cupcakes de Laura  y Jarrod, las horas con Vin y Tui, Melbourne, la casa de (y con) Jon.

3) Que, como siempre, hay quienes saben como arrancarte una sonrisa y hacerte sentir importante en 2 minutos.

(Podéis ver el “making of” en el blog de Iki.)

De nuevo, gracias a todos por las felicitaciones y buenos deseos que me habéis hecho llegar (en persona/skype/vídeo/blog/email/twitter/facebook). Este año lo necesitaba más que nunca, y entre todos me habéis hecho sonreír también más que nunca.

Me voy a seguir disfrutando. 🙂

Great Ocean Road & The Grampians

6 Jun

Este fin de semana hemos vuelto a salir a la carretera. Este último Road Trip ha durado sólo 3 días, pero han me  ha permitido, de nuevo, disfrutar de paisajes espectaculares y vivir experiencias únicas. Nos ha acompañado (o más bien, guiado) Jarrod. Fue uno de nuestros primeros couchsurfers en Melbourne y ha adquirido, por méritos propios, el status de amigo.

Juntos hemos recorrido enterita la Great Ocean Road. Esta carretera recorre la costa occidental del estado de Victoria, y ofrece unas preciosas vistas de acantilados y playas y la posibilidad de realizar todo tipo de actividades acuáticas.

Ahora es invierno, y por lo tanto temporada baja. Pero ni eso (con lo fría que está el agua) evita que legiones de surferos hagan cola en el agua para agarrar las mejores olas. Como es el caso de la Bells Beach, una de las mejores playas de surf del mundo (incluso aloja una de las pruebas el campeonato mundial de surf durante las vacaciones de Easter).

Aprovecho la ocasión para desmitificar el tema Surferos: Chicas, los surferos ni son rubios, ni están cachas, ni están buenos. Son viejunos y están fofos. Lo que pasa es que así a lo lejos, y con el neopreno apretando las flojeces (que ya sabemos que el negro estiliza mucho) quedan aparentes. Pero si los ves “en seco” cambiándose en el aparcamiento, creedme: ¡no los toco ni con un palo!

La noche del viernes la pasamos en Apollo Bay, para aprovechar y disfrutar de la parte “bonita” de la ruta a plena luz el día siguiente. En nuestra primera parada de la mañana del sábado decidimos desviarnos un poco de la ruta para ir a ver la Cape Otway Station  (el faro más significativo de Australia, dicen). A mi el faro me pareció una tontería, pero aún así el desvío valió (muchísimo) la pena. Y vosotros os preguntaréis por qué…:

¡¡¡¡¡¡ Koalas !!!!!!!!

Parece que los koalas son súper difíciles de ver en libertad, la mayoría de gente los ve en santuarios, reservas de animales o zoológicos. Y nosotros, así sin esperárnoslo, nos encontramos en medio de un bosque con más de una docena de ellos. Los pobre se pasan el día durmiendo por culpa de las hojas de eucalipto. Es como si vosotros os alimentarais únicamente de marihuana. Vamos, que van todo el día fumaos y de ahí tanta somnolencia. ¡Tanto que hasta se caen de los árboles! Me encantan, y he decidido que quiero uno. No se lo digáis a los de aduanas, pero pienso secuestrar un koala y llevármelo a Barcelona. Tshhhh.

Dejando de lado este golpe de suerte, en realidad lo más destacable de la ruta son las vistas. Los acantilados de piedra caliza, con la erosión de agua y viento durante millones de años, han dado lugar a escenarios naturales como el London Bridge, la Thunder Cave, o una de las postales más típicas de esta zona: Los Twelve Apostoles.

Los espectaculares Twelve Apostoles

 Hay que decir que de los Doce Apóstoles actualmente sólo quedan 8. El agua los golpea constantemente y nunca se sabe cuál será el próximo en caer. Así que si queréis disfrutar de estas maravillosas vistas en directo, a darse prisa que lo mismo el año que viene ¡ya no están!

Muy cerquita de allí, el Loch Ard Gorge también ofrece una panorámica preciosa del océano encerrado por los acantilados. “En semejante paraje yo tengo que saltar”, pensé. Pues maldita la hora. Sólo conseguí hacer un salto tipo Cheeta sin liana, segundos antes de ser duchada de cintura para abajo por una ola traicionera. Eso me pasa por ir haciendo el mono, ¡me lo tengo merecido!

Cheeta-style en el Loch Ard Gorge

Acabada la Great Ocean Road nos alejamos de la costa para adentrarnos en The Grampians National Park.

Desde el pueblo de Halls Gap (donde dormimos el sábado) salen algunos tracks de montaña. Nada más empezar el primer hiking del día… ¡Bingo!

¡Canguroooos!

¡Vaya, parece que con el tema wildlife estamos de suerte!  También había Emus, pero ya sabéis que no soy muy pro-pájaros. Sólo me falta ver un ornitorrinco y ya me puedo ir pa casa.

Y después del momento marsupial nos tocó ganarnos el almuerzo. Pateada de 3 horas para subir a The Pinnacle. Cansada y durilla, en especial el último tramo, pero con unas vistas tremendas como recompensa.

Momento Boy Scout

Después de comer, tras una horita en coche, hacemos un par de tracks más.

El primero, hasta The Balconnies, Es una de las mayores atracciones de la región. Los salientes de roca en lo alto de un acantilado ofrecen una inigualable vista del Victoria Valley. El segundo, hasta las MacKenzie Falls, unas de las más grandes y espectaculares de Victoria. Aunque parte del camino está cerrado (debido a las inundaciones que sufrieron en enero), decidimos hacer un poco el kinki y saltar un par de vallas para admirar las cascadas desde la base. A veces, ignorar las normas merece la pena…

MacKenzie Falls

Y con esto pusimos el broche final a un fin de semana llenito de anécdotas y experiencias inolvidables. Cuatro horas en coche nos devolvieron a Melbourne, donde me encuentro ahora. Pero estoy triste, miro por la ventana y no hay canguros ni koalas. Jolín.

Bueno, os dejo. Tengo un secuestro que planear.

Colourful Monday

30 May

Hoy, después de varios días de frío y lluvia, Melbourne se ha despertado soleado. Como aquí nunca se sabe cuánto va a durar la visita del Lorenzo, he aprovechado para acercarme hasta la Brighton Beach.

Arena en los zapatos, olor a mar, y una de las postales más típicas de Victoria.

"Beach Huts" de Brighton Beach

¿A que son bonitos?

¡Estoy en Australia! ¿No os lo había dicho?

7 May

Lo siento, no me echéis la bronca… ya, ya lo sé… he estado un poco vaga últimamente con esto del blog. Pero es que esto de cambiar de país es muy estresante!!

Bueno, y ahora que habéis aceptado mis disculpas, a lo que íbamos:

El día 20 de abril nos despedimos de nuestra querida NZ y nos plantamos en Melbourne, Australia. Os la presento:

Melbourne - Lectores ; Lectores - Melbourne

¿Maja, eh?

Llegamos justo antes de las vacaciones de Semana Santa (Easter según ellos) y empezamos la cruzada haciendo Housesitting en Ashburton. Aunque está un poco lejos del centro, me sirvió para empezar a tomar contacto con calma, recorriéndomela en bici durante 3 días, y empezando a entender por qué la gente nos ha hablado tan bien de esta ciudad:

Melbourne es de colores. Es efervescente. Nunca te cansas de mirarla.

También, todo hay que decirlo, empecé a atisbar (y es que no es oro todo lo que reluce) por qué tal vez esta ciudad no sea para mi:

Melbourne es un poco repelente. Mucha modernez, mucha media rota, mucho empeño en parecer.

Lo que pasa es que yo soy fácil de convencer, y Melbourne es muy persuasiva. Un poquito de lo bueno y un poquito de lo malo, si lo mezclas bien, queda resultón. Y si además puedes disfrutarlo con las personas correctas (couchsurfing, de nuevo: Gracias!) , pues nada… aquí me tenéis, ¡enamorada de Melbourne!

Lástima que sea tan caro y tan difícil encontrar trabajo, porque si no me veo anclada aquí hasta que me expire el visado…