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Last Stop: SYDNEY

7 Ago

La gigántica y masiva Sydney ha sido la última parada en la etapa aussie del viaje. Aunque si os digo la verdad, como broche final a mi no me ha deslumbrado demasiado.

Opera house

Que si, que la ciudad tiene su qué. Que las vistas del Harbour Bridge y de la Ópera son espectaculares, que ver el skyline desde el ferry hacia Manly es precioso. Que Chinatown lo mola todo (como en cualquier ciudad del mundo que tenga un Chinatown) y que Bondi Beach es un hervidero de modernos y tablas de surf donde te puedes pasar todo el día sólo mirando y haciendo fotos.

Pero para mi, todo lo que la ciudad tiene de bonita lo tiene de fría. Comparada con el resto de ciudades australianas, esta está absolutamente orientada al business: el CBD tiene poca vida (más allá de las “cañas post-oficina”) y los alrededores son una extensión interminable en que la gente vive “de puertas para adentro”. El único barrio que se salva es Surry Hills, zona céntrica llena de cafés con encanto, op-shops y pequeñas tiendas locales que le dan un carácter, por decirlo de alguna forma, muy melbourniense. Y eso, amigos, es lo que nos gusta 🙂

¡Pero no os vayáis a pensar que no he estado gusto eh! ¡¡Me lo he pasado teta!! Pero no gracias a la ciudad, si no gracias a quienes me han acompañado en estos últimos días. Mi amigo Jarrod vino desde Melbourne y me ayudó a explorar la ciudad y algunos landmarks de la zona. Hicimos una excursión a las Blue Mountains y al Featherdale Wildlife Park. El parque es divertidísimo. Vimos toda la fauna australiana habida y por haber: dingos, equidnas, un cocodrilo, emus, infinidad de koalas, serpientes (con su ránking de venenos y todo), lagartos, canguros, un pajaro con tupé al que rebauticé como Elvis, wallabies,… hasta un pavo real albino! Y claro, el Jarrod y yo disfrutamos como niños grandes que somos.

Jarrod alimentando a un Emu

Ina: - A ver qué tal las hojas de eucalipto... / Koala: - Será hijaputa.

Mi otro compi Jon también estuvo en Sydney por trabajo un par de días, así que cenamos en chinatown (moraleja: la comida taiwanesa es muy sosa…) uno de los días, y en el maravilloso-espectacular-delicioso-ultrarecomendable tailandés Spice I Am el otro. Este restaurante tiene un montón de premios de comida asiática, no admite reservas, tanto el precio como la comida pican un poco, siempre hay cola, y me tenéis que prometer que si vais a Sydney cenaréis allí. Y pediréis la Crisp Pork Belly w/ Basil (el núm. 33 de la carta) y desde entonces me tendréis adoración absoluta y me mandaréis un jamón por navidad. Se me cae la lagrimita de recordarlo.

A Sydney no se si volveré, pero a Jarrod y a Jon les voy a echar mucho (muchísimo) de menos. Y a Australia también, que me ha tratado de maravilla y me ha enseñado muchas cosas de la vida y de mi misma.

Ahora vuelvo a estar en ese punto de no se si estoy contenta o nerviosa o triste o felicísima. Y no se qué tal va a ser Asia (o qué tal voy a ser yo en Asia). Bueno, en pocas horas salgo de dudas no así que por lo menos la incertidumbre me la voy a quitar rápido!

Jumping in Sydney

Amigüitos, la aventura Australiana pone su punto y final.

Cheers!

On the Road again: La East Coast

28 Jul

Las 3 últimas semanas he estado ocupadísima perpetrando el enésimo Road Trip de mi viaje. Está a puntito de acabarse, pero llevo ya 5000 kms recorridos por la costa Este del país.

El recorrido empezó en Cairns. Para marcharme de allí, como no quería hacerlo en avión y no estoy muy a favor de los autobuses de backpackers, puse un anuncio en CS buscando a alguien con coche que necesitara un travel buddy para bajar hasta Sydney. A las pocas horas contacté con Ange, una americana de ascendencia latina que tiene un coche y quiere a alguien para compartir gastos de gasolina. Así que sin pensarlo mucho, el mismo día de la llamada, meto todos mis trastos (que no son muchos) en la mochila y me encuentro con mi nueva compañera de aventuras.

Con Ange me paso una semana de lo más loca. Visitamos Mission Bay, Airlie Beach, Charters Towers, Hughenden, Rockhampton, Howart y llegamos hasta Brisbane. En esa semana nos adentramos en el Outback australiano, dormimos en el coche, vemos playas maravillosas, descubrimos rincones mágicos de la geografía australiana, nos quedamos “atascadas” en la carretera, compartimos una fiesta con aborígenes, conocemos a un carnicero con doble vida, vemos koalas, y vacas, y lagartos, y cassowarys, y canguros, y wallabies, y wombatts. Y nos lo pasamos en grande, así resumiendo.

Con Fabi (CS) y Ange, haciendo el mico en Charters Towers

A la entrada de New South Wales, y tras una espeluznante noche en el Bogan Palace, me despido de Ange. Por temas de papeles tiene que salir del país, pero yo me quedo con el coche para bajarlo hasta Sydney, donde vive su hermano.

En Brisbane (o como la llaman aquí, Brissie) disfruto de la compañía de Garth, uno de los CSers más majos que me he encontrado hasta el momento. Y de Aida, catalana amiga de amigos a la que he tenido la suerte de conocer en Australia. Vemos más koalas y más canguros y  más de todo. Y disfruto de los museos y de los bares y de la vida de la ciudad. No es una ciudad para visitar (te la acabas en 2 días) pero no cuesta nada imaginarse a una misma viviendo aquí. Me la apunto en la lista de posibles opciones, por si algún día me aburro. 🙂

Tras 4 días allí me traslado hasta Byron Bay, uno de los puntos clave del país. Ciudad de hippies y de surferos. Y de hippies-surferos, que es híbrido bastante interesante. Claro, yo no soy ni una cosa ni la otra, pero no pasa nada porque de nuevo me encuentro con una gente maravillosa (gracias Keith & Ollie) con la que disfruto como una enana de las maravillas de este pueblo. Y de sus puestas de sol, y del estilazo de los skateboarders, y de botellas de vino frente al fuego (porque hace rasca, no os creáis). También hago alguna excursión por la zona. Visito Nimbin (ciudad de yonkarras, de verdad) y las Minyon Falls (hiking de 4h, en el que hay que cruzar arroyos y escalar rocas y todo! Estoy hecha una chirukera!!). El clímax de Byron llega un jueves, cuando descubro que he sido ilegal en Australia durante 24h y tengo que echar a correr hacia Brisbane otra vez para ver a los de inmigración… Divertidísimo vamos, sobretodo los 260$ que me toca pagar, pero ya está solucionado. Ains.

Modernos y Skateboarders

Como ya viene siendo tradición me doy cuenta de que es el momento erróneo del año para visitar esta parte del país. La East Coast hay que vivirla en verano. Así que hago un pacto conmigo misma, y a Dios pongo por testigo que voy a volver a Byron, me voy a hacer unas mechas (para camuflarme con los locales) y me voy a poner a cabalgar las olas con una tabla que me combine con el bikini. He dicho.

Tras Byron paso unos días en Port Macquarie, pueblo muy muy tranquilito del que lo único destacable es la maravillosa familia que me acoge, y llego hasta Newcastle. Aquí estoy ahora, en casa de Caedyn (CSer con superpoderes) a un par de horitas en coche de Sydney. Así que parece que los días al volante están llegando a su fin. Y los días en este país también, porque frente a la Opera House me va a tocar despedirme de Australia.

Se van cerrando etapas, aunque cada día me planteo si realmente se está acercando o no el final del viaje. Ay, mejor no lo pienso mucho que se me desalinean los chakras y los traigo muy en su sitio después de los días en Byron. Así que en lugar de ponerme pensativa, mejor os dejo con un consejo: Venid a Australia (a poder ser en verano) y recorredla sobre ruedas. Ni un centímetro de sus carreteras tiene desperdicio.

atardecer de colores

la cerveza de los hombretones

Tipo Duro

la genista australiana

Gasolinera

De camino a Charters towers

Aussie road