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Closing time :-)

17 Ene

Llevo ya una semanita en Barcelona.

Ha sido una semana de reencuentros, de repaso, de replanteamientos.

No tengo my claro cómo van a ser los próximos 14 meses, pero sin duda los pasados 14 han sido un sueño cumplido. Momentos, lugares y personas que me han hecho crecer, y que me han enseñado muchas cosas. Sobretodo de mí misma.

Ha sido un placer compartir mi aventura con vosotros.

Os dejo con una promesa: Seguiré on fire.

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 [Keep smiling. Keep breathing. Keep moving.]

***

Bye Bye Laos!

10 Nov

Don Det (4000 Islas)

 

Luang Prabang

 

Muan Sing

El norte de Laos

10 Nov

La última semanita en este genial país asiático tocó darle caña al norte.
Desde Luang Prabang cogimos un barquito en dirección a Nong Khiaw, un mini pueblito al lado del río entre 2 montañas, un enclave de lo más espectacular. El pueblo en sí no tiene mucho, es chiquitín chiquitín, pero el trayecto en barco hasta allí (5h) es de los más bonitos que se pueden hacer por estos lares. Tenía muchas ganas de hacerlo porque varios viajeros nos lo habían recomendado, y la verdad es que me encantó, tengo las imágenes grabadas en la retina. Pero sólo en la retina, no se por que pero no hice fotos así que os tendrés que fiar de mi palabra. O mejor, ¡os vais para Laos y lo comprobáis por vosotros mismos!

Desde allí, un trajecto en autobús (en 2 autobuses, para ser exactos) nos acercó a Luang Nam Tha, otro pueblo en las montañas. Es famoso por los trekkings de montaña, pero tal vez demasiado famoso, así que los precios están un pelín hinchados. Pero la buena noticia es que, a escasos 60kms hay otro pueblo, llamado Muan Sing, en el que se ofrecen los mismos trekkings a un precio mucho más competitivo. Consejito: los que viajan por libre deberán quedarse en Luang Nam Tha, porque pueden acogerse a algún grupo de trekking abierto. Los viajeros en grupo, miniván y para Muan Sing ya que os harán el trek para vosotros y os saldrá mucho mejor. Las opciones son infinitas. Excursiones de 1 a 5 días, bien por la jungla, por el parque nacional o para ver a las minorías étnicas que viven en las montañas.

Nosotros nos decantamos por la última opción, 2 días de pateo durmiendo en una Akha Village, por el módico precio de 35$ (todo incluído). Y digo “nosotros” porque en Muan Sing, Nuria y yo nos reencontramos con Carlitos y Felipe, los chilenos que conocimos en Halong Bay. Compañía inmejorable para una experiencia inolvidable. Good times!

El tour empezó visitando un templo budista, donde pude aprovechar para preguntarle a nuestro guía Som Chai algunas dudas y para sacar algunas fotos de los monjes.

En el camino visitamos varios pueblos, cruzamos jungla, fuimos atacados por sanguijuelas (asco de bichos), comimos caña de azúcar, y nos lo pasamos en grande. Dormimos en una cabaña elevada de bambú e incluso nos dieron un masaje tradicional, que después de tanto andar durante el día, nos dejó como nuevos.
Como siempre, mejor os enseño las fotos porque nada de lo que diga serviría para ilustrarlo mejor.





ESTO es el poblado



y AHÍ me "duché"



Y por supuesto, qué mejor lugar para hacer lo que tan bien se me da 😉 Ya se que este salto no es muy espectacular, pero me entró pánico escénico. Detrás de Carlitos había unos 15 aldeanos alucinando con la idea de que alguien (en este caso: YO) estuviera haciendo el canelo mientras intentaban robarle el alma…

Después de esto (insertar carita triste aquí) llegaron las despedidas. Después de un mes y medio con Nuria (no la llamaré La Nuri que se enfada) y de este reencuentro con los chilenos más majos que ha parío madre, de marché solita para Thailandia. Aunque eso ya os lo contaré otro día.

1 año / 1 year

8 Nov

Hoy se cumple un año de viaje. / Today’s the 1st anniversary of the trip.

Vamos a celebrarlo: / Let’s celebrate:

 Normalmente, suelo dar las gracias a la gente que ha estado apoyándome desde casa. Pero hoy necesitaba incluir en esta pequeña celebración a toda esa gente que es nueva en mi vida. Porque ellos (y muchos otros) son los responsables de que esta experiencia esté valiendo aún más la pena. Me faltan palabras para agradecer que nuestros caminos se hayan cruzado.

/

Usually I say thanks to all the people who is been supporting me from back home. But today I needed all the new people of my life to be a part of this little celebration. Because they (and many others) are responsible for this experience being even more worth it than it was by itself. No words enough to explain how grateful I am to have crossed paths with you.

Traducción del vídeo:

08/11/11

Hoy hay algo que celebrar. Porque hace exactamente 365 días, mi aventura empezó.

“Un año”. Suena como untiempo muy largo. Pero gracias a todos aquellos que me encontré por el camino y que estuvieron a mi lado, se siente corto. Y MARAVILLOSO.

Algunos estuvisteis en mi vida por unas horas. Otro spor varios meses. Pero, sin excepción, todos me disteis AMOR.

Amor por lo que estoy haciendo. Amor por la vida que estoy viviendo. Amor por la decisión que tomé. 

Y también me disteis historias, aventuras, experiencias y risas. Fuisteis FAMILIA.

Y como ya sabéis, los cumpleaños están para celebrarlos con la familia.

Helenita, Garick &Stephanie, Karina & Mark Z., Marty K., Nana, Stevie, Jay (Tronco), Nans, Steve & Kat, Marcel, Jessie, Lisa & Mark & Samuel, Dennis & Cathy, Tricia & John, Remi, Ricky & Pep, Laura O, Matt & Roxy & nuestro querido Mr. Kinza, Terence & Marina, Ayana, Adam (Totos), Ceallaigh, Katy, Rose & Maka, Rosa, Lea, Gore. My familia en Melbourne: David & Vin & Tui & Grandpa Jon. Simon, Kaylea, Robbeh, Marty O, Adam (dientecito), y mi orange favorita: Jarrod. Emily, Nevan, Ange, Scott, Aida, Garth, Keith & el increíble Ollie. Caedyn, Leonie, Julia & Sue & Grandpa Lemon. Björn, Yasmin, Ade, Patrick, Angelika, Miki. El equipo de Halong: Felipe, Carlitos, mis Antonias Ricardo & Pedro, Tom (melón) y Leor (jamón), la Nuri, mi querido Isaac. Y por supuesto, quien fue mi otra mitad por 7 meses, Laura. 

Estoy celebrando este día conmigo misma, pero no estoy sola. Os tengo a todos en mi corazón.

Muchas gracias, y Feliz Cumpleaños.

El sur de Laos

3 Nov

La segunda etapa en Laos la invertimos en recorrer un poco el sur del país. Esta parte normalmente es ignorada por los viajeros (excepto por los que van o vienen de Camboya) lo cual, a mi parecer, es un error. El sur es auténtico, inexplorado y precioso.

Algo a comentar sobre viajar a través de Laos: los viajes en autobús son largos (eternos, diría yo) y tediosos. Los autobuses locales son dignos de una peli de Hallowen (¡¡evitarlos!!)y los autobuses VIP o Sleeping Bus, aunque mejores, no son la octava maravilla. Las carreteras son complicadas y los conductores tienen la habilidad de conducir como animales aún sin pasar de los 40kms/h. Lo divertido de todo esto, es que es casi la única opción que tenéis, ya que no hay tren. ¡Así que paciencia!

bus local

En nuestra primera ruta, de Luang Prabang nos fuimos directamente hacia Paksé y de allí en minivan hasta Si Phan Dong (también conocido como las 4000 islas). En Vientián, la capital, sólo hicimos paradita técnica de unas horas para cambiar de autobús, pero no tiene ningún interés (para mí).
Las 4000 islas es la zona más al sur del país, en la frontera con Camboya. Es también el lugar donde el Mekong se hace más ancho, y está salpicada de cientos de islas e islotes separados por las marrones aguas del gran río. Bueno, marrones en esta época del año, porque según nos cuentan, en la estación seca sus aguas se vuelven cristalinas y es todo un espectáculo. A mi, con sus turbulencias y su color café con leche me pareció de lo más dramático.
Por 3€ cogimos un bungalow frente al agua (ducha fría, eso si) en Don Det, y por otro euro alquilamos una bici con la que fuimos a recorrer Don Khong, la isla vecina. Tranquilidad absoluta y escenarios de documental de National Geographic. Sólo un consejito, revisar bien la bici, la de Nuria estaba rota y tuvo que empujarla todo el camino de vuelta…

en Don Khong descubrí por qué les llaman Búfalos de Agua

Después de unos días de relax, deshicimos camino y nos encaminamos de nuevo a Paksé. La ciudad no tiene nada, pero la intención era recorrer el área de Champasak en moto. Pero nos desanimamos al ver la previsión de lluvia, lluvia y más lluvia para los próximos días. Y qué pasa cuando te desanimas? Que la vida te da una colleja y te dice “¡Espabila, Antonia!“.
Resulta que en todo el país se estaba celebrando el Awk Phansaa, para celebrar el fin de la estación de las Lluvias. Y en Paksé, que apenas tiene turistas, esta fiesta toma un aire cercano y tradicional. Toda la ciudad se engalana, el río se llena de barcos con velas encendidas y ¡hasta el cielo se ilumina! No sabemos ni como, acabamos acompañando a 2 monjes jovencitos durante horas, o más bien ellos nos acompañaban a nosotras, que nos hicieron mandar farolillos cargados de deseos al cielo. Fue emocionante y fue precioso.


Al día siguiente, aún con la emoción latente y con energía renovada, nos subimos a un autobús en dirección a Tha Khaek. Es otra de esas ciudades con poco que dar, pero ubicada en un fantástico enclave, que la convierte en perfecta opción como campo base. Desde allí alquilamos una moto y nos marcamos unos nada desdeñables 380 kms en 2 días. Fuimos a visitar la Kong Lo Cave, una cueva famosa por su tamaño (nada más y nada menos que 7’5kms de tunel). La cuenva en sí, correcta. Pero el camino… ¡el camino de lagrimita! ¡De lo más bonito que he visto en los últimos meses! Y el pueblo de Kong Lo, en el que pasamos la noche, totalmente de postal. Niños persiguiéndonos en sus bicis, un único restaurante que abría para que nosotras pudiéramos desayunar, búfalos cruzando la calle y casitas elevadas de bambú. Aix!

Vistas de camino a Kong Lo

La Nuri paseando por el pueblo

Y de vuelta a Tha Khaek, otra sorpresita. Resulta que tras el festival del que os he hablando antes, viene el Bun Nam (Water Festival) en el que tienen lugar carreras de barcos por todo el Mekong. Cuál es nuestra sorpresa cuando, a unos 60 kms de destino, en un pueblo que no sale en los mapas, nos encontramos los festejos. ¿Vamos un rato, no? Y para sorpresa la de los lugareños cuando vieron llegar a 2 blancas (doy fe de que eramos las únicas, probablemente las únicas en los últimos 10 años) así que se hincharon de ofrecernos cerveza, de hacernos fotos, de hablarnos, de comentarnos, de… vamos, que al cabo de una horita nos sentíamos tan observadas que huímos. Pero muy bien, muy interesante. ¡Gracias, Laos, por tus sorpresitas!

Desde allí nos volvimos para Luang Prabang (campo base oficial) pasando de largo (de nuevo) de Vientián y de Van Vieng. Por la primera, nada que objetar. Por la segunda me quedé un poco con la espinita, porque aunque el tubing no es lo mío, los alrededores (esta vez hicimos el trayecto de día) son es-pec-ta-cu-la-res. Bien hubieran merecido otro road trip en moto para explorarlos. Tendrá que ser a la próxima…

Sabaidee Laos!

28 Oct

Tras 26 horas de bus desde Hanoi*, nuestra primera parada en Laos fue Luang Prabang. Este maravilloso pueblo es de visita obligada si pisáis el país, ya que tiene mucho que ofrecer y rebosa encanto por los 4 costados.

*consejito: Si hacéis esta ruta, cambiar a Kips nada más pasar la frontera. Luego no hay opción de hacerlo y normalmente los cajeros no funcionan. Nosotras acabamos PIDIENDO dinero para poder ir al WC (que vale 1000 o 2000kips)

Luang Prabang está situada en una escénica península bordeada por 2 ríos, el Mekong y el Nam Khan. Se la conoce como “La ciudad de los 1000 templos”. En realidad tiene 32 sólo en el centro (¡ahí es nada!) así que no es de extrañar que por todas partes aparezcan los típicos monjes vestidos de color calabaza. Estos protagonizan, además, una de las estampas más típicas de la ciudad: Cada día, con los primeros rayos de sol, salen a la calle a celebrar la Ceremonia de las Almas.

Lo que pasa allí os lo puedo describir, pero no os puedo expresar la emoción que se transmite. Los monjes salen a la calle, descalzos y armados con una vasija plateada, y desfilan frente a la gente del pueblo que les espera, arrodillada, en las calles. Al pasar frente a ellos, les dan arroz u otros comestibles que supondrán su sustendo durante el día. Y después hacen una hipnótica plegaria todos juntos, mientras la gente del pueblo arroja agua, muy despacito, en el suelo. Es todo muy mágico y muy místico. O tal vez sólo me lo pareció porque tenía mucho sueño… (Las 6 a.m. no son horas, en serio).

Otro de los highlights de Luang Prabang es el Night Market, mercadillo nocturno de “artesanía“, donde el regateo es una obligación. Aunque no os asustéis, aquí se regatea tranquilamente, en plan sosegado, sin apenas hablar (sólo marcando la contraoferta de precios en la calculadora que te ofrece el tendero de turno) y con una sonrisa en la cara. ¡Qué poquito estoy echando de menos Vietnam!

Podréis encontrar pulseritas y monederos de todo tipo por pocos céntimos, vestidos, pantalones, pañuelos… todo muy jipioso, eso sí. Lámparas, cuadros, palillos chinos, bolsos. En general es barato aunque nadie da duros a 4 pesetas. Lo que es bueno, se paga. Lo demás, probablemente lo hayan fabricado los vecinos del norte. Pero bueno, para apañar regalos no está mal y el paseíto es muy entretenido 🙂

Y lo mejor de todo, eso sí que es una ganga (a la vez que un lujazo) son los zumos. De día también los hay, pero por la noche, con el desfile de gente que pasea por el centro, es simplemente maravilloso sentarse a ver pasar al personal mientras disfrutas de un zumo recién exprimido de tus sabor favorito. El mío, manzana con limón. Cómo, ¿sólo 50 céntimos? Vale, me tomo otro.

Yum Yum!!

Y además de todo esto, Luang Prabang tiene edificios coloniales, muchos bares y restaurantes, cascadas a una hora de camino, la posibilidad de hacer cursos de casi cualquier cosa y conexiones de transporte directas con todo el centro y norte del país. Con este currículum, no me extraña que sea el destino favorito de los expats que viven en este espectacular país.

¡Muy bien Laos, empezamos con buen pié!